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Roma conquista Hispania ( 218 a.C- 19 a.C)

DATOS DE INTERÉS

TEMAS RELACIONADOS

-Servio Sulpicio Galba (Pretor romano)

-Fabio Máximo (Cónsul romano)

-Servilio Cepión (Cónsul romano)

-Matanza de Galba

-Viriato

-Cayo Ostilio Mancino (Pretor romano)

-Publio Cornelio Escipión

-Sila (Lugarteniente)

-Mario (Cónsul romano)

-Sertorio (General romano)

-Pompeyo (General romano)

-Julio César (Procónsul romano)

-Octavio Augusto

PARA SABER MÁS

Un poco de historia

Hacia el 218 a.C. la supremacía de la Península Ibérica frente a los diversos pueblos que coexistían, era de los cartagineses. La expansión de los romanos llega hasta la Península, conquistándola después de duras batallas. En la lucha los pueblos ibéricos se unieron a uno u otro bando en función de las circunstancias. Roma se presenta a los nativos como los libertadores de los cartagineses y en el fragor de la batalla, vieron como perdían muchas de sus tradiciones.
Una vez vencida Cartago, las promesas se desvanecen y dividen el país en dos mitades: la Hispania Citerior, más cercana a Roma y la Hispania Ulterior, más alejada e inician una gran explotación de los recursos, rompiendo todos los compromisos y acuerdos establecidos y haciéndose sus enemigos.

En el año 197 a.C. los pueblos nativos hacen una causa común y se enfrentan a los romanos llegando a ser bastante cruentos con ellos. El Historiador Heliano cuenta que los guerreros celtíberos cortaban la cabeza a los romanos muertos en combate y las colgaban en sus caballos, cabalgando con ellas. Esto dio pié a los generales romanos a tomarles como verdaderos forajidos.
Un perfecto conocimiento del territorio hispano les permite moverse y atacar con mayor ligereza, haciendo emboscadas y ser más eficaces en la lucha.
Dos años después del inicio de las revueltas desembarcan más tropas romanas por Ampurias y recuperan de nuevo la influencia en la Península, llegando a acuerdos con los aristócratas locales sobre las explotaciones de las tierras.

En Lusitania, los romanos, llevan a cabo la incursión prometiendo paz y tierra de cultivo para todos, Una gran parte de estas gentes estaba dispuesta a todo con tal de obtener las tierras que no tenían. Este será el señuelo empleado por los invasores para someter a los indígenas. Una vez que estos entregan las armas y a la espera de recibir las tierras prometidas para trabajarlas, son atacados por los romanos al mando del pretor Servio Sulpicio Galba, matando a más de 8.000 lusitanos y prendiendo como prisioneros a unos 22.000 y vendidos como esclavos. Es la matanza de Galba.

Surge el fenómeno del bandolerismo mientras la acción desintegradora de la organización social de la propia sociedad indígena modifica el aspecto territorial de la población autóctona de acuerdo con los intereses de los romanos, con asentamientos de población, fundaciones, trazados de vías, es decir la “romanización”.

Entre los supervivientes de la matanza de Galba se encontraba Viriato, que con el tiempo se convertirá en héroe de la libertad y de la independencia.

Muchas son las batallas ganadas por Viriato, hasta que el senado envió a la Hispania Ulterior al cónsul Q. Fabio Máximo en el 145 a.C., quien con dos legiones duramente adiestradas se enfrentó a Viriato en el 144 a.C., venciéndole y obligándole a replegarse y firmar la paz.

Será Servilio Cepión en el año 139 a.C. quien rompe el tratado y persigue a Viriato hasta la Carpetania. Combate con vettones y galaicos, momento en el que Viriato, viendo la pérdida de territorios y teniendo los romanos la provincia de la Bética como retaguardia, manda a sus emisarios a pactar con Servilio Cepión, y son éstos quienes le traicionan y le asesinan. A partir de aquí la guerra entrará en una fase definitiva llegando hasta Galicia los territorios conquistados por los romanos y posteriormente pacificados.

En el año 132 a.C. la ciudad celtíbera, Numancia, experimenta una gran explosión demográfica, impulsada por los pueblos de alrededor. Roma la considera una amenaza para sus intereses, y comienza a hostigarla y ponerse en lucha directa con ella. Entre los romanos, cada vez se dan con mayor frecuencia los sobornos con comerciantes, llegando a enriquecerse muchos de estos guerreros, lo que hace que el propio ejército no lleve a cabo sus cometidos de forma efectiva.
Muchos de los locales se enfrentan al ejército romano, produciéndose revueltas entre numantinos y romanos. En una de estas revueltas, las tropas numantinas asaltaran a las tropas de Cayo Ostilio Mancino y cortaran la mano derecha de todos los soldados romanos caídos en la emboscada. El acto venía a ser una demostración de valor por parte de los soldados numantinos hacia las jóvenes de la aristocracia numantina para conseguir su casamiento.

Mancino se ve obligado a firmar después de varias derrotas más, pero Roma la considera deshonrosa y castiga al pretor romano ante las mismas murallas numantinas. Poco después Publio Cornelio Escipión Emiliano va a tomar el mando de los romanos y de una vez por todas va a poner las cosas difíciles a los habitantes de Numancia.
Hará construir un muro que cerque la ciudad de Numancia con 9 campamentos romanos alrededor del mismo. Así evitará que pueda ser abastecida de alimentos y otras necesidades.
Los 9 campamentos son: Castillejo, Travesadas, Valdeborrón, Peña Redonda. Castillo ribereño del Norte, Dehesilla, Alto Real y Castillo Ribadelo de la Vieja.
Tras ocho meses de asedio, Numancia será incendiada por los propios numantinos, creándose el mito de que la lucha y el sacrificio estarán por encima de cualquier rendición.

El triunfo de los generales en todas las contiendas, acrecienta el ascenso en lo político y lo social, llevando a Roma a la gloria.
Polibio, historiador griego que acompaña a Escipión a todas sus campañas, relatará en sus escritos que: “los romanos lo resuelven todo por la violencia, piensan que deben alcanzar su objetivo a cualquier precio y que nada de lo que han decidido es imposible”.

La Sociedad Romana es esclavista, se divide fundamentalmente entre ciudadanos libres y  esclavos. Los esclavos provienen de los prisioneros que se hacen en las batallas y suman un gran número de ellos. Los que no son vendidos y tienen alguna preparación, se ocupan de parte de los oficios de la ciudad, así hay esclavos que desempeñan trabajos de minería, barbería, medicina, etc. Con el tiempo algunos llegan a acuerdos con sus “dueños” y les dejan en libertad, desempeñando la misma actividad que de esclavo.


Desde el inicio los ciudadanos libres eran, en función del arraigo de su estirpe, patricios o plebeyos. Los plebeyos, en el año 367 a. C. y después de largo tiempo consiguen que se acuerden por escrito las normas del derecho consuetudinario, por el cual se igualaban a los patricios en lo civil, procesal y penal.

Desde entonces es la riqueza y no el nacimiento el principal criterio para dividir la Sociedad. Así sólo los más ricos pueden acceder a las Magistraturas Superiores y al Senado.

El Senado es el Organismo Político Supremo, que dirige la Política Exterior, Asesora la Magistratura, decide la Política Financiera y orienta la Legislación. Está regido por 300 miembros. Al frente del gobierno sin embargo hay dos cónsules, elegidos por período de un año. El ciudadano romano está en el punto central del Ordenamiento Jurídico del Derecho Romano. Este es el gran legado que el mundo heredará de Roma.

Los extranjeros son peregrinos y están regidos por el Derecho de Gentes, y podrán adquirir la ciudadanía romana si llevan a cabo un importante servicio a la República. Este detalle favorece la sumisión y colaboracionismo de los pueblos sometidos por los conquistadores.
Por otra parte a muchos aristócratas de Hispania, se les concede la ciudadanía romana, por las ayudas recibidas, así más de 200.000 esclavos trabajan en canteras y minas al servicio final de Roma.

Cuando los romanos finalmente cubren toda la Península, hacia el año 82 a.C., la aristocracia romana pasa sus rencillas a Hispania, llevándose una cruenta guerra civil entre el cónsul Mario con su lugarteniente Sila. Será Sila quien gane esta contienda y su forma de mandato será dictatorial, como muestra la orden de asesinar a 90 senadores y a miles de ciudadanos. Poco después Mario se suicidará. El general Sertorio, partidario de Mario, se vengará de este y creará un ejército que derrotará al dictador Sila.

Sertorio atrae a algunas tribus hispanas y crea una escuela para instruir a los hijos de los aristócratas.
Después de 10 años de guerra y muerto Sertorio, es el general Pompeyo quien acaba con el sueño de independencia de Hispania, y reintegra a ésta en la República romana, castigando a los rebeldes.
Establece lazos clientelares con algunas aristocracias hispanas, reconociendo éstas la supremacía de Roma, supeditando su política exterior a los designios de Roma y pagando tributo, Pompeyo les proporcionaría inmunidad y protección.

Sila Abdica y Pompeyo acapara el poder romano. Encontrará un contrincante en Julio César, que también tiene lazos de clientela con poblaciones hispanas debido a que fue procónsul de la Hispania ulterior. En el año 49 a.C. la lucha entre los dos por el poder de Roma se lleva a cabo en Hispania. Las poblaciones hispanas combaten al lado de uno u otro según los acuerdos convenidos. Finalmente es Julio César quien gana, venciendo a Pompeyo en Lleida, que más tarde sería asesinado en Egipto.

Poco después, en el año 45 a.C. en campos cordobeses, los hijos de Pompeyo, son derrotados nuevamente por Julio César, quien se otorga el poder de la República y se autoproclama dictador de Roma.
Julio César no olvidará a los pobres campesinos Hispanos y pagará sus favores mediante la donación de tierras.
Cinco años después Julio César es asesinado por los sectores conservadores del régimen romano.

Le sucede Octavio Augusto, hijo adoptivo, que con la conquista de los Astures y cántabros hacia el 20-19 a.C., finaliza la conquista de Hispania. El historiador y geógrafo griego Estrabón dará fe en sus escritos de las actuaciones de las gentes del norte de Hispania ante la perspectiva de ser esclavizados por Roma: “En la guerra de los Cántabros, unas madres mataron a sus hijos antes de ser echas prisioneras, y un niño, estando encadenados sus padres y hermanos, se apoderó por orden de su padre de un acero, y los mató a todos…”.  
Al igual que toda la ribera del Mediterráneo y el Oriente Próximo, Hispania también es conquistada después de 200 años de guerras y se encuentra sometida a una sola autoridad política.

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