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s.VIII: Al-Ándalus. La invasión musulmana de la Península Ibérica

DATOS DE INTERÉS

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-Rey Vitiza

-Rey Don Rodrigo

-Don Julián

-Ŷabal Tāriq ibn Ziyād

-Batalla de Guadalete

-Ŷazīrat Tarīf

-Mūsā ibn Nusayr

-Al-Walīd

PARA SABER MÁS

Un poco de historia

A principios del siglo VIII d.C. la Península Ibérica se encontraba sumida en un doble enfrentamiento. Por un lado se enfrentaban, y de manera muy continuada, los reyes visigodos del reino de Toledo contra los reinos Astur y cántabro del norte de la Península y por otro, los enfrentamientos se producían de manera interna en el reino godo, cuando, a la muerte del rey Vitiza en febrero del año 710, el trono fue ocupado por sus hijos. Los nobles que controlaban el Senatus (Senado godo) no estaban conformes con esta ocupación y decidieron elegir de manera democrática un nuevo rey.

 

El electo fue Don Rodrigo, duque de la provincia de la Bética y reconocido hombre de armas. Tuvo que enfrentarse al clan Vitizano, formado por sus hijos y sus partidarios, y derrotarlo consiguiendo que se cumpliera la elección de los nobles y convirtiéndose en el rey visigodo.

 

Mientras tanto el Islam, religión monoteísta que tiene como dios a Alá y como profeta a Mahoma, ha comenzado la Ŷihād (Guerra Santa) para expandir su reino. El Califato Omeya  de Damasco se había expandido hacia Occidente hasta llegar al norte de África, estableciéndose en la provincia de la Tingitania (antigua provincia romana de donde deriva Tánger), salvándose de la conquista árabe la ciudad de Ceuta, gobernada por un personaje que la leyenda ha tenido a bien denominarle Don Julián. Este, Don Julián, era un fiel partidario del rey Vitiza y por ello acudieron a él sus hijos al verse derrotados por Don Rodrigo.

 

 

Don Julián fue el intermediario entre los hijos de Vitiza y el gobernador de Tánger, Ŷabal Tāriq ibn Ziyād. Los musulmanes debían cruzar a la península guiados por los hijos de Vitiza, derrotar a Don Rodrigo, y devolverles el trono del reino visigodo. No se podían imaginar que los musulmanes ya no abandonarían la península hasta 7 siglos más tarde. Pues  a Don Rodrigo lo derrotaron en la Batalla de Guadalete, pero no devolvieron el trono al reino visigodo y siguieron con la expansión del Imperio Árabe

 

El islamismo, junto al judaísmo y el cristianismo, son monoteístas. Es una religión basada en cinco principios: la Fe, el ayuno, la adoración, la limosna y la peregrinación hacia la Meca.

 

El Islam niega a Jesucristo como hijo de Dios y proclama a Mahoma como el gran profeta de Alá, denominación de los musulmanes de Dios. Serán los ejercitos islámicos los que difunden la creencia de que Alá es el único Dios.

 

Después de la muerte de Mahoma, los ejércitos habían conquistado todo el Oriente Medio, siendo la ciudad de Damasco la capital del nuevo imperio islámico.

Con la nueva invasión de Tánger en el norte de Africa, fue fácil pasar a la Península Ibérica y seguir con esta expansión islámica.


Dicha conquista duró aproximadamente unos 5 años, desde el año del desembarco en el 711 hasta el 716.
Los musulmanes se habían instalado en los centros urbanos más importantes de la península ibérica en donde se agruparon en clanes. En el territorio restante a esos núcleos urbanos se construyeron grandes fortalezas con el fin de controlar a la población hispano-romana y de recaudar impuestos y tributos. En cuanto a las tierras, los musulmanes dejaron a los propietarios que no se habían resistido a la ocupación (la gran mayoría) todas sus posesiones, mientras que a los que habían presentado resistencia (Partidarios de Don Rodrigo) les desposeyeron de todas sus posesiones. Así mismo hicieron con la iglesia y con los nobles que huyeron hacia el norte de la Península.

De todas las tierras conquistadas los musulmanes tenían que apartar una quinta parte, llamada “Jum”, un impuesto que tenían que pagar al Califa de Damasco. El resto de la tierra se la repartían entre ellos, pero de forma muy desigual. Los Árabes se quedaron con las tierras del valle del Ebro, Guadalquivir y la zona de levante (muy fértiles todas ellas) mientras que a las facciones Bereberes les entregaron las tierras del norte, en el valle de Duero, mucho menos fértil y en contacto con las poblaciones indígenas del norte de la Península a los cuales tendrían que controlar.H

 

Historialia