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Evoulción del Hombre III. Los Homo sapiens sapiens

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Los Homo sapiens

 

Hace 130.000 años, el éxito, hasta el momento, de los Neandertales, va a sufrir la última glaciación (Würm), es decir el enfriamiento y por tanto la aridez de los paisajes y cambios en las condiciones de la Tierra, que les llevará lentamente a las puertas de la extinción. Esta extinción constituye uno de los grandes enigmas de la Antropología. ¿Por la falta de adaptación?. Para unos autores ese fue uno de los motivos, además de ser absorbidos y anulados en tan sólo 10.000 años por un nuevo grupo recién llegado de África, o Asia y que coincidieron con ellos en Europa, los Cromañones (por ser de Cro-Magnon, en la Dordoña francesa, el primero de estos fósiles que se identificó) o Homo sapiens sapiens, paso más evolucionado de aquellos sapiens que se expandieron.

 

Durante esos 10.000 años que los Homo sapiens sapiens (hombres modernos) convivieron con los Neandertales, tuvieron que competir por los mismos recursos, pues ambos grupos eran muy similares y sus necesidades eran las mismas.

Saldrían beneficiados los humanos modernos por algún carácter que le diera mayor ventaja para sobrevivirles, aunque no se sabe cual. Investigaciones recientes piensan que ambas especies tuvieron tiempo suficiente como para cruzarse y compartir información genética entre ellos y aportar a los “sapiens” una mayor resistencia a las infecciones. Y algo más, nosotros, los humanos actuales, podríamos decir que nos corre sangre neandertal por las venas.

 

Esta nueva especie, los humanos, desarrolla una nueva tecnología, más poderosa, que se conoce como Cultura Auriñaciense (45.000 años) (al utilizar un percutor, la fabricación de los útiles es más fino y elaborado), y unas capacidades de adaptación mayores, son más organizados. Fabricará muchos más útiles y le dará a cada uno un uso específico, dominando así cada vez más el medio en el que se desarrolla. La fabricación de la aguja les permite fabricar vestimentas de pieles, con las que pueden hacer frente a las épocas invernales y a las frías tierras rusas (Cultura Solutrense 20.000 años), que llegaron. No sólo utilizan el fuego, sino que lo domina, lo que les hará mucho más poderosos frente a los depredadores e intrusos, más eficaces para la caza y más aptos para enfrentarse a los cambios climáticos.

 

Los símbolos, mitos, historias y tradiciones comunes que formaban parte de su comunidad es la novedad de este grupo de humanos, lo que trascenderá a lo puramente biológico y les hará más fuertes y unidos. Entran en una nueva dimensión social. El desarrollo de los vínculos culturales, les hace tener una mente y por tanto un tipo de vida muy distinto a sus coetáneos Neandertales.

 

En esta evolución de nuestros antepasados surge asimismo una tendencia a almacenar alimentos en el campamento con vistas a asegurar el futuro de la comunidad. Podemos suponer este tipo de actitudes también en poblaciones de Neanderthales, hace tan sólo unos 50.000 años. Estamos en el Paleolítico Superior.

 

La capacidad craneana, aunque menor que la de Neandertales, 1.500 c.c., debía tener una configuración diferente. Importante es la modificación de la laringe, fundamental  para poder hablar y la aparición de la barbilla y de la epífisis, músculo que inserta la lengua para la mejor articulación del lenguaje, como la que tenemos en la actualidad. La frente se adelanta y no es huidiza, como en todos las fases anteriores y la cara se reduce.

 

Existen yacimientos de enterramientos, donde las ofrendas se manifiestan claramente. A parte de muchos tipos de herramientas con funciones concretas, además se conservan figurillas esculpidas en marfil, hueso o hasta, o pinturas y grabados de muchos tipos. Todos estos acontecimientos nos demuestran que estos seres tienen una gran capacidad creativa e imaginación.

Para muchos autores las pinturas rupestres van más allá de un mero goce estético o creativo para ser una expresión cargada de religiosidad, magia y simbolismo.

 

Hasta ahora se han descubierto más de 200 cuevas y refugios decorados con pinturas y grabados rupestres, principalmente en el sudoeste de Francia y Norte de España. Están datadas alrededor de 15.000 años, atribuyendo muchas de ellas a la Cultura Magdaleniense.


En España se encuentran Altamira (Santander),  la cueva más famosa, en cuyo techo se encuentran grandes figuras policromadas de caballos ciervos y bisontes aprovechando los salientes de la roca, para darlas volumen y por tanto hacerlas más reales. En Puente Viesgo, en Cantabria, en varias cuevas, podemos ver el negativo de una silueta de una mano humana, a modo de “firma”, como queriendo decir “aquí he estado yo” (en la del Castillo) y varias siluetas de animales, sobretodo ciervos, también en las de las Chimeneas, Pasiega. Escenas de caza en la Cova dels Cavalls, en el Barranco de la Valltorta (Castellón). La cueva de Tito Bustillo en Ribadesella, Asturias. Es uno de los grandes santuarios del arte paleolítico de Europa, forma parte de una red de cavernas conectadas entre sí y pertenecientes a una misma formación caliza en la que se abren otras grutas habitadas temporalmente por el hombre prehistórico.

Un nuevo descubrimiento se une a las grandes cuevas del norte de España.

 

En 2016, en Lekeitio, Bizkaia, se ha redescubierto una cueva con unas grandes pinturas rupestres, donde están representados todo tipo de animales. Llama la atención los leones dibujados, animal que se ve por primera vez en las cuevas españolas, propios del Pirineo francés. A parte de esto se encuentran caballos, uno de ellos de metro y medio de largo.

La técnica de los grabados es otro de los rasgos insólitos de la cueva de Lekeitio. Todos los dibujos están hechos con una técnica de "microdesconchado", un raspado que va realizando microroturas en lugar de líneas continuas mediante surcos, realizadas con piezas líticas. En el Pirineo francés se encuentran algunas figuras realizadas con esta técnica, pero no existe otro lugar en el que todas las figuras se realicen así.

 

Es curioso que esta cueva, a los pies de un colegio y unos edificios de vecinos, en el pasado fuera visitada por niños donde jugaban habitualmente y su entrada fuera cerrada y asfaltada para evitar accidentes. Todo este tiempo ha estado cerrada hasta que unos espeleólogos dedujeron que allí habría una cueva importante. Al inspeccionarla de forma exhaustiva, su sorpresa fue la de encontrarse con semejante lienzo con más de  todo tipo de animales dibujados. Su primer examen nos lleva a 14.000 años de antigüedad.

 

Existe otro tipo de arte, el mobiliar, que engloba manifestaciones sobre objetos que pueden ser transportados de un lugar a otro. Como propulsores de lanza, collares, instrumentos de todo tipo de adornados con una sensibilidad exquisita. Ahora bien la principal categoría del arte mueble, son las Venus, estatuillas de femeninas de marfil, piedra o terracota de pequeño tamaño. En la Península Ibérica sólo se han encontrado dos piezas, en las cuevas de El Pendo y la Pileta situadas en Escobedo de Camargo, Santander. Aunque la Venus más famosas, por su hermosura es la de Willendorf, que se conserva en el Museo de Historia Natural de Viena, Austria. Dichas Venus parece ser que encarnarían a la diosa de la Fertilidad, con unas caderas y nalgas muy abundantes y la cara sin matización ninguna y más estrecha de hombros (Cultura Gravetiense 25.000 años).

 

Entre aquellos primeros sapiens sapiens de hace 50.000 años y nosotros existen muy pocas diferencias anatómicas, aunque la diversidad de razas ya fuera entonces, y aún lo es más hoy día, sumamente variada. En cambio desde el punto de vista cultural, los acontecimientos se precipitaron a velocidad vertiginosa, sobre todo, desde el Neolítico, cuando apareció la agricultura, hace 8.000 - 10.000 años, coincidiendo con la retirada de los hielos, es decir al final de la glaciación.

 

Lo que parece cada vez más claro es que España fue, hace más de un 1 millón de años, una encrucijada vital para el devenir de la especie humana. Los españoles de hace 2 millones de años pudieron muy bien ser el eslabón entre los últimos monos evolucionados y los primeros hombres de Europa y Asia. Según parece, somos un pueblo aún más antiguo de lo que imaginábamos.H