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Segunda República y caldo de cultivo para una Guerra Civil. (años 1931-1936)

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PARA SABER MÁS

Un poco de historia

Para entender bien la Guerra Civil española hay que detenerse en lo que estaba ocurriendo en Europa a principios de los años treinta.
La Gran Guerra del 1914-16 termina con una paz tensa, en los años siguientes Europa está sumida en una gran crisis económic, así como el resto del mundo. Inglaterra sufre la mayor quiebra de su moneda, la libra esterlina. Además el totalitarismo de izquierdas y derechas se va imponiendo en los países europeos.
En Portugal se inicia la dictadura de Carmona, en Alemania gana las elecciones Adolf Hitler y el nazismo crece entre la población. Italia vive la dictadura de Mussolini y el fascismo se extiende por Abisinia, el Mediterráneo y el norte de África. Rumanía y Grecia van abocadas a una dictadura. La Unión Soviética logra la conversión de la URSS (Rusia y las repúblicas de su entorno: Ucrania, Georgia, Armenia, etc...) y comienza el comunismo de Stalin y su expansión, etc...

La situación es extremadamente delicada, en un mismo momento se están dando tres situaciones políticas opuestas. La dictadura del proletariado como modelo de la URSS, la nueva filosofía política promovida por Benito Mussolini, (fascismo) y el nacionalsocialismo de Adolf Hitler en Alemania, llegando incluso a España a través de la Falange de José Antonio Primo de Rivera.
Alemania e Italia se están rearmando e Inglaterra y Francia negocian lo innegociable. Con este clima el fantasma de la guerra vuelve a planear por Europa.

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España en los años treinta y bajo la Monarquía de Alfonso XIII es un país primordialmente agrario. Aunque hay algunos focos industriales, sobretodo en Vascongadas, Barcelona y Madrid, la población es meramente analfabeta, atrasada, con grandes abismos sociales, malas comunicaciones y con muchos lugares sin luz eléctrica. Veinticuatro millones de personas, con un sueldo medio de 4,27 pesetas al día. Con este panorama y la gran depresión mundial, las gentes de las zonas agrarias emigran a las grandes ciudades donde se manifiestan masivamente. Es el fracaso de un modelo de Sociedad, el final de la Monarquía.

El 12 de abril de 1931 en España se celebran elecciones municipales, saliendo victoriosa la candidatura republicana sobretodo en las grandes capitales, por lo que la monarquía le cede su poder. Es el fin de la Monarquía Constitucional. Los días siguientes la gente sale a las calles con la bandera tricolor (roja, amarilla y morada) pidiendo que se instaure la República. Los republicanos exiliados regresan al país y los presos políticos son amnistiados.

El rey Alfonso XIII manifestará: “he perdido el amor de mi pueblo” y el día 14 abandonará el país de incógnito a bordo de un crucero que sale de Cartagena rumbo a Marsella. El 16 de abril renuncia al trono aunque, en principio, de forma temporal, deja abierta la posibilidad de restaurar su trono a medio plazo. Sin embargo viendo como se desarrollaban los hechos en el país, sus consejeros le recomiendan que abandone la idea del restablecimiento.

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La Segunda República española acaba de nacer. Se acaba la etapa anterior de inmovilismo. Se pretende establecer las libertades políticas, religiosas y culturales, como existen en países con una larga historia democrática, como es Francia.

El Gobierno provisional lo preside Alcalá Zamora del partido de Derecha Liberal Republicana y lo componen republicanos de izquierda y derecha, socialistas y nacionalistas: Diego Martínez Barrio, ministro de Comunicaciones. Álvaro de Albornoz, ministro de Fomento. Largo Caballero, ministro de Trabajo y Previsión Social. Miguel Maura, ministro de Gobernación. Alejandro Lerroux, ministro de Estado. Luis d’Olwer, ministro de Economía. Fernando de los Ríos, ministro de Justicia. Indalecio Prieto, ministro de Hacienda. Domingo Sanjuan, ministro de Institución Pública y Bellas Artes. Manuel Azaña, ministro de la Guerra y Casares Quiroga ministro de Marina.

Con los momentos que está viviendo el país y con la diversidad ideológica del Gobierno, gobernar será una tarea muy complicada.
A pesar de todo tuvo que afrontar ciertas reformas, pues es lo que se esperaba con ansia. Adoptó las primeras medidas para la reforma agraria, inició reformas laborales, emprendió la reforma militar, aprobó la legislación educativa y puso en marcha el Estatuto provisional de autonomía de Cataluña.

Las masas, agitadas por la depresión provocan un aumento de la propaganda subversiva. Se produce una oleada de quema de iglesias por todo el país. Los católicos, que son la gran mayoría de la población, se indigna y reacciona agrupándose para contrarrestar los ataques. Los Requetés en Navarra surgen de nuevo para custodiar los templos católicos y conventos. Los desordenes en las calles son cada vez mayores, ante la permisividad del Gobierno. La violencia se adueña de la Sociedad. Se producen atracos, tiroteos, asaltos a cortijos, a cuarteles de la Guardia Civil, las revueltas anarcosindicalistas (CNT) son cada vez más frecuentes y las huelgas generales cada vez más comunes. Los españoles empiezan a confundir República con Anarquismo, adoptando finalmente las ideas anarquistas.

Por fin se llevaron a cabo las elecciones a Cortes Constituyentes en junio de1931 dando una mayoría aplastante a la conjunción republicano-socialista, integrada por un buen número de destacados intelectuales: Unamuno, Marañón, Sánchez Román, Madariaga, Ortega y Gasset, etc y presididos por Manuel Azaña.
Se emprendieron un gran número de reformas: en educación, laboral, militar, agraria, etc. pero la crisis económica acechaba al país y el paro aumentaba considerablemente, lo que hacía que la izquierda y la derecha se radicalizará y las revueltas populares aumentaran.

Ante esta situación los militares dan el primer aviso de golpe de Estado (1932). De la mano del general Sanjurjo, en Sevilla, la “sanjurjada”, se alza no contra la República, como él dice, sino contra unas Cortes ilegítimas. Al golpe le secunda una minoría de militares, por lo que termina siendo fallido y la situación la controlan militares fieles a la República. El general Sanjurjo es detenido y condenado a muerte, aunque conmutada la pena, sufrirá cadena perpetua, siendo finalmente expulsado a Portugal.

Los acontecimientos ocurridos y el descontento social obligan al Gobierno a convocar nuevas elecciones en noviembre de 1933. Para estas elecciones, la derecha se había reorganizado: La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por Gil Robles, grupo mayoritario auspiciado por la Iglesia Católica, la Renovación Española, dirigida por Calvo Sotelo, en la que se agruparon los monárquicos y la Falange Española, la versión española del fascismo, dirigida por Jose Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera. La izquierda sin embargo se presenta totalmente fragmentada.

Las elecciones se celebran el día 19 de noviembre resultando vencedoras las fuerzas de la derecha, integradas en la CEDA (Confederación española de derechas autónomas).
Con este resultado se lleva a cabo una política de rectificación, paralizando la reforma agraria de la etapa anterior, así como la militar y la educativa entre otras. Los enfrentamientos de los nacionalismos periféricos se acrecentan, pues sus proyectos de Estatuto Autonómico se frenan.

Al mismo tiempo en Europa la crisis económica se hace más patente y triunfan los extremismos de Hitler por un lado y Stalin por otro. España se polariza entre las "derechas" y las "izquierdas".

Dos acontecimientos van a ocurrir que ponen en evidencia a la forma de gobernar el país: La insurrección independentista llevada a cabo por la Generalitat y la huelga general de Asturias (la Revolución de Asturias de octubre de 1934), ámbas paralizadas de forma brutal por el ejército, con más de mil trescientos muertos en este segundo episodio.

Estas actuaciones provocan en la población cierto rechazo, pues ese endurecimiento del gobierno no gusta, produciéndose reacciones populares. Si a ésto le sumamos las crecientes disensiones en el seno del Gobierno entre el Partido Radical y la CEDA, cada vez más extremista y el escándalo de corrupción (el escándalo del Estraperlo, que afectó a altos cargos gubernamentales. Lerroux y el Partido Radical cayeron en un descrédito total), el fin de la legislaturae hace evidente y la convocatoria de nuevas elecciones a Cortes en febrero de 1936 son un hecho.H

Historialia.