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Evolución del hombre I. Aparición de los homínidos.

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Un poco de historia

 

Es evidente la trascendencia que tiene la separación de los homínidos del tronco de los monos y como estos homínidos primitivos se convierten en el hombre actual.

Cada vez es mayor el número de científicos que intentan ordenar el material fósil y no fósil, perteneciente a la historia remota del hombre. Un material desgraciadamente fragmentado y que se presta a discusión e interpretación.

España parece ser un punto importante de este rompecabezas que inició en el pasado Charles Darwin, al observar la similitud anatómica existente entre humanos y monos antropoides.

La afirmación darwinista de que los hombres y los grandes monos de África teníamos un antepasado común produjo gran revuelo en las esferas científicas y, cómo no, eclesiásticas. Pero hoy día, los estudios anatómicos más exhaustivos, la aparición de un número creciente de fósiles y el avance de la genética han zanjado la cuestión: la evolución del hombre es un hecho que la ciencia ha dejado ya de cuestionar.

Lo cual significa que se conozca con detalle cómo fue el lento proceso evolutivo que dio lugar a la especie humana tal y como hoy la conocemos. Todavía se discute cuál fue el momento en que las respectivas líneas evolutivas se separaron.

 

Unos científicos sostienen que la separación es muy antigua, entre 40 y 60 millones de años, al principio del Terciario. Otros, en cambio, piensan que ocurrió en el Mioceno (al final del Terciario), hace unos 15 millones de años. Incluso existen grupos de investigadores que, basándose en recientes estudios de grupos sanguíneos, proteínas y ácidos nucleicos en el hombre, el chimpancé, el gorila y el orangután opinan que la separación de las líneas evolutivas fue reciente, hace tan sólo 5 millones de años.

 

Algunos primates, como el chimpancé o el gorila, tienen un par cromosómico más que la especie humana (24 pares en lugar de 23). Pero, al parecer, ello es debido a que un cromosoma humano está formado por la fusión de dos cromosomas equivalentes del chimpancé, según demuestran diversos estudios citogenéticos de las bandas cromosómicas, por lo que la información genética es prácticamente la misma. La similitud entre los monos antropoides de África y la especie humana llega a ser de un 99% de su material genético, lo cual muestra claramente su proximidad y , seguramente, su identificación pasada.

 

Otro punto en litigio es el que se refiere al tronco común entre monos y hombres actuales. Casi todos los especialistas coinciden en señalar al género Dryopithecus como el antepasado común de orangutanes, gorilas, chimpancés y hombres. No obstante, son escasos los restos fósiles de estos grupos, y no existe plena seguridad de esta filiación.

 

 

Cuando los monos iniciaron la “bajada de los árboles”. Australopithecus afarensis.

En todo caso, lo más probable es que entre 8 y 14 millones de años antes de nuestra era los primates iniciaron la bajada de los árboles, motivada quizá por la reducción de las selvas donde vivían y la posible competencia entre especies. Las especies animales tuvieron que desplazar su actividad hacia espacios abiertos (sabanas), modificando en consecuencia toda una serie de caracteres para adaptarse al nuevo medio: los premolares se molarizan para masticar, los molares aumentan su capa de esmalte, etc. Todo ello a causa de una dieta ya mayoritariamente granívora.

 

Otro carácter innovador de esta época, y que ha perdurado en la cadena evolutiva del hombre sin encontrarse en ningún otro primate es la mandíbula en forma de “V”, distinta a la forma en “U” de los monos.

 

Finalmente también la anatomía locomotora varió, al alternar la vida terrestre con la arbórea.

 

En 1974, un grupo de científicos descubrió en el este de África un esqueleto casi completo de homínido hembra adulto, que fue bautizado con el nombre de Lucy. Un año más tarde fueron encontrados en el mismo lugar huesos fósiles de por lo menos diez individuos más. Estos restos  parecen tener una antigüedad entre 3 y 5 millones de años, perteneciendo todos al género Australopithecus, concretamente  Australopithecus afarensis. Esta especie se aparta totalmente de la línea de los grandes simios (chimpancés, orangutanes y gorilas) abriendo otra, la de los Homínidos, la línea filogenética que dará como resultado de varias modificaciones significativas, al hombre actual.

 

En el año 2016 científicos estadounidenses llegan a la conclusión de que Lucy murió probablemente como resultado de las lesiones sufridas al caer de un árbol. Ésto indica que la llamada “bajada de los árboles” no es tan drástica. Mantenían costumbres arbóreas que complementaban su habilidad para caminar.

 

El "Australopithecus Afarensis" tiene una mandíbula en forma de “V”, en vez de “U",  y posee unos premolares molarizados, más aptos para triturar el grano de las gramíneas. Estos primeros homínidos, seres pequeños (medían alrededor de 1,5 m de altura), esencialmente bípedos y que recolectaban granos y raíces con sus miembros anteriores, dieron lugar, posteriormente, a otros "Australopithecus": el "Africanus", el "Robustus" y el "Boisei".

Del grupo de los primeros ("Africanus"), entre hace unos 2 y 1,8 millones de años (el Plioceno), apareció el género Homo, iniciado por el Homo hábilis. Esta aparición ocurre en África, al menos, los restos encontrados de esta especie pertenecen a este Continente que, por tal razón, es considerado como cuna de la humanidad.H

 


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