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Evolución del hombre II. Hacia el Homo sapiens

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Un poco de historia

 

Por fin, aparece el género “Homo”, en el Plioceno. Homo hábilis

Elucubrar acerca del modo de vida del "Homo hábilis" es tentador y hay teorías para todos los gustos.

Estos primeros "protohombres" tienen una dieta omnívora, a parte del grano y de las raicillas, incorporan pequeños animales a su dieta habitual (insectos y pequeños vertebrados), lo cual provoca una reducción de las piezas dentarias y de los músculos dedicados a la masticación (músculo masetero) si lo comparamos con sus “primos” los Australopitecinos. 

 

La mayoría de los autores aceptan la existencia de una cierta repartición del trabajo entre los dos sexos: cazadores los machos, recolectores las hembras. Algunos opinan, además, que al ser más eficaz la caza entre varios individuos, se hizo posible el reparto de los alimentos, incrementándose así los lazos entre individuos de una misma comunidad. El concepto de “Sociedad” está ya próximo... 

 

Puede pensarse que la introducción de la dieta animal permitió un incremento considerable de cerebrósidos con un aumento en el número de circunvalaciones del cerebro, es decir número de neuronas, lo cual, unido a la tendencia de cerebralización (aumento del cerebro) existente en las diversas fases evolutivas del hombre, propició un aumento de la capacidad craneana. Un proceso que fue acompañado del fenómeno de verticalización (posición vertical), forma de locomoción perfectamente adaptada a su hábitat y a las posibilidades que ofrecía, para su desarrollo, el tener las manos libres y que se ve favorecida por la modificación  del dedo pulgar del pié, que en este primer Homo, el Homo hábilis junto con todo el grupo de monos, es divergente respecto a los otros dedos, y en las fases siguiente de la hominización, se hace paralelo y por la posición del foramen magnum (abertura en la base del cráneo de los vertebrados en la zona donde se articula con la columna vertebral, y por donde pasa la médula espinal), que se adelantará. Estas dos características le proporcionan una posición más vertical, más idóneo para andar y recorrer grandes distancias (radiación adaptativa).

 

Progresivamente, fase tras fase, va aumentando la capacidad craneana (de 700 c.c. a 1.400 c.c.), la frente es cada vez menos huidiza y el occipital más afilado.

 

Asociados a los restos de Homo hábilis aparecieron vestigios de cultura lítica (pebble), una industria rudimentaria mediante la cual, por primera vez en la historia de la vida sobre el planeta, una especie animal era capaz de modificar deliberadamente su entorno en provecho propio. ¿Estamos ante el origen de la Cultura?.

 

En la transición del Homo habilis a las siguientes fases, Homo ergaster,... y  Homo sapiens sapiens se producen también cambios en los aspectos culturales. Algunos científicos pretenden definir un modelo global que se ajuste a esa diversidad de útiles existentes en los diversos yacimientos, aún siendo de la misma época. Puede decirse que, en un principio, todas las fases de Homo fueron cazadores-recolectoras, pero con una progresiva especialización. Así, el Homo hábilis e incluso el grupo de los Presapiens, fabrican útiles sin destino concreto. Más adelante, el Homo sapiens desarrollará utensilios más sofisticados y para más usos, con una  técnica más eficaz, como la de los Neandertales de Levallois, que mejora el aprovechamiento de la piedra y del esfuerzo. Se propone además que la capacidad de sobrevivir en nuevos y tan diversos ambientes según van desplazándose y emigrando a nuevas zonas, lleva implícito un aumento en las habilidades y la “inteligencia” de las fases evolutivas hasta llegar al Homo sapiens sapiens, hace aproximadamente 100.000 años.

 

 

Los caracteres, el del pulgar paralelo y el del foramen magnum, los observamos ya modificados en la fase siguiente a la de Homo hábilis de hace 1,5 millones de años, la de Homo ergaster / Homo erectus (niño de Turkana, África) los cuales les beneficiará para conquistar nuevos ecosistemas y sortearán la competencia del medio con otras especies, o bien les servirá para llevar a cabo una simple expansión de la especie debida al número creciente de individuos. Llegando por estos motivos a tierras verdaderamente lejanas.

 

Con una capacidad craneana de 900 c.c. y una cultura más sofisticada que la aparecida asociada a Homo hábilis, no es raro pensar que sean estos Homo ergaster los que dieran el “salto” de África a Europa  y por tanto ser  los que originan a los primeros europeos, hace 1,4 millones de años. Aunque es difícil asegurar una línea directa entre éstos y los restos más antiguos que se encuentran en España, ya que no existen por el momento datos correspondientes a la etapa de esa salida del continente africano.

 

Siguiendo con esta argumentación, cabe pensar que, al mismo tiempo que alguno de estos grupos de individuos podrían haber pasado a España por el estrecho de Gibraltar, otros grupos de la misma especie. Homo ergaster se quedarían en África y otros pasarían al continente asiático (Homo erectus asiático), donde evolucionrían. Todos ellos irían sufriendo sucesivas adaptaciones, en cada uno de los lugares donde se encuentran, sufriendo los cambios morfológicos adecuados a la mejor adaptación al ambiente. Es decir recorrerían un largo camino de muchas generaciones evolucionando independientemente, cada uno adaptándose a los distintos ecosistemas que van conquistando.

 

Para muchos autores los Homo ergaster que emigraron hacia Asia  evolucionarían a Homo erectus, otros pasarían a Europa, justificando así la existencia de los restos de Georgia o los de Orce en la cuenca de Guadalix-Baza en Granada, ambos datados entre 1,5 y 1 millón de años.

Esas dataciones tan tempranas de estos especímenes en el continente europeo, hacen pensar a algunos autores que el origen de la Humanidad no está en el continente africano, sino en el asiático y que dichos restos, con características propias, han de agruparse en una especie propia, Homo georgicus. Además se ve cierta evidencia entre estos y la nueva especie descrita en Atapuerca, la de Homo antecessor, especie con una datación de entre 1 millón de años y 750.000 años. En la actualidad estos dos yacimientos, los de Georgia y Atapuerca, se han convertido en un eje de cooperación.

 

Pero uno de los problemas de estas migraciones estriba en saber cómo y por dónde pasaron de África hacia Europa y a Asia. Hasta hace poco existían dos teorías básicas: la primera estima que el Estrecho de Gibraltar habría sido paso obligado para pasar a Europa, aunque debió ser muy complicado por las grandes profundidades existentes y las elevadas corrientes. La segunda, y en la actualidad más aceptada, considera el paso previo por Asia y, de ahí, a Europa. La realidad nos lleva a pensar que las migraciones desde el continente africano hacia cualquier otro, son más complejas de lo que se pensaba.

 

Hasta la aparición y estudio de los restos de Atapuerca (Burgos), no se han podido desvelar algunas lagunas que se tenían en estas fases y aún así las discrepancias entre investigadores siguen existiendo.

Atapuerca es el yacimiento español más importante encontrado hasta la fecha y el que ha revolucionado todas la teorías que existían hasta el momento, reforzando otras. La cantidad de restos encontrados es impresionante, existen restos humanos junto con restos de muchos de los animales que convivían con ellos en la zona . Al caer por accidente en el fondo de una cueva (Gran Dolina) o ser arrastrados a la misma, los restos una vez fosilizados, están almacenados de tal forma, que permiten establecer una cronología entre todos ellos. Junto a la Gran Dolina, en la trinchera del Ferrocarril, están otras cuevas: la Sima de los Huesos, Sima del Elefante y la Galería, que están dando también restos concluyentes en otras fases de la evolución del hombre.

 

En los sedimentos más antiguos de la Gran Dolina, pertenecientes al Pleistoceno inferior, se encuentran unos restos de individuos jóvenes, con diferencias suficientes como para definir una nueva especie, la de Homo antecessor, a la que tenemos que considerar como el primer europeo”. En este valle, a orillas del río Arlanzón, podemos imaginar a estos seres bípedos, erguidos, con una capacidad craneana de 1.000 c.c., cazando en grupo pequeños ciervos o potros, o carroñeando los animales muertos que podían encontrar. Tallaban cantos rodados por un solo lado (chopper) que utilizaban en el momento para descarnar a sus presas. Es la industria pre-Achelense.

 

A partir de todos estos nuevos datos, podríamos construir la evolución del hombre, como dos líneas distintas desde la especie africana Homo ergaster. Este grupo pasaría a Asia y de ahí a Eurasia, justificando la existencia de Homo georgicus y unos pasarían hacia Europa y evolucionarían hacia las fases de Homo antecessor, los cuales a su vez podrían haber evolucionado a Homo heidelbergensis. Huesos de esta fase se han encontrado en niveles más modernos también en Atapuerca, con una industria lítica asociada, más elaborada, Achelense, que siguiendo con esa línea evolutiva, finalmente darían lugar a los Homo neandertalensis. Esta línea que llamamos la de los Neandertales, es “prima hermana de la línea del hombre actual, que se produce fundamentalmente en Asia. Apuesta por que desde el mismo Homo ergaster en África, o bien desde el propio grupo de Homo georgicus, pasaría hacia Asia y de aquí hacia Europa, pasando por fases como Homo rudolfensiss, Homo sapiens/erectus, Homo sapiens y Homo sapiens sapiens, hombre actual.

Algunos especialistas denominaban a estas fase: Presapiens y Sapiens, pues en realidad, hasta hace poco esas denominaciones eran todo un gran "cajón de sastre" en el que resultaba comprometedor decidirse por una teoría o una clasificación concreta debido a la enorme diversidad de los escasos restos disponibles, tanto en sus aspectos biológicos (rasgos anatómicos) como en los culturales (formas de sus útiles).

 

Sin embargo, con estos datos, una nueva teoría no exenta de polémica, propone que las especies tempranas de Homo, como Homo hábilis, Homo rudolfensis o Homo erectus, habría que englobarlas en una misma especie, a pesar de las diferencias morfológicas que se aprecian en cada una de ellas. Será bajo la definición de Homo erectus como se debería de nombrar a estas especies, agrupando a los restos fósiles de hace 2,4 millones de años encontrados en África, y los  de hace 1,7 y 1,2 millones de años encontrados en Asia y en Europa.

 

 

Homo rhodesiensis, hombre de Rhodesia, por tanto, será el mejor candidato para atribuirle ese inicio de los Homo sapiens que aparecieron en África hace unos 250.000 años. Sus rasgos morfológicos eran muy parecidos a los actuales y poseían un esqueleto anatómicamente moderno. El hallazgo de esta especie se llevó a cabo en la mina de Broken Hill, en la región central de Zambia. Consistía en un cráneo bastante completo, perteneciente a un macho adulto. Junto a este fósil se hallaron restos de útiles de piedra, pertenecientes a industria Achelense más evolucionada.

Estos Homo sapiens arcaicos, eran cazadores-recolectores y hasta el momento no se habían encontrado muestras que indicaran que el pensamiento abstracto o el simbolismo hicieran acto de presencia. Sin embargo los nuevos hallazgos hechos en Etiopía, más concretamente en las riberas del río Omo y datados en unos 200.000 años, ponen de manifiesto que podrían practicar ciertos actos funerarios.

 

Junto con este yacimiento, otro, también en Etiopía, en el noreste de Addis-Abeba, demuestran que África es definitivamente la cuna de la Humanidad. En este caso se trata de dos cráneos de dos adultos y de un adolescente, puentes entre las formas humanas más arcaicas de África y los humanos modernos de hace 100.000 años.

 

Con estas evidencias, existen dos teorías: una la evolución multiregional que sostiene que ha habido tres líneas evolutivas del hombre a partir de ese sapiens arcaico,  dando por un lado la raza mongoloide, la caucasiana y la negroide. Por otro lado la otra teoría y más aceptada es la que considera un origen común africano, conocida como “Out of África” y que sostiene que los humanos modernos surgieron en África hace unos 500.000 años, y desde ese continente se expandieron hacia Oriente Medio hace 100.000 años y de ahí al resto del mundo.

 

 

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En la línea evolutiva de los neandertales, en el continente europeo, y pertenecientes al Pleistoceno Medio, se han encontrado restos de grupos datados entre 600.000 y 200.000 años. Como la mandíbula de Mauer en Alemania ( 500.000 años), denominado Homo heidelbergensis y en Boxgrove al sur de Inglaterra, cuando ésta estaba unida al continente europeo, en Aragó al sureste de Francia de hace unos 400.000 años, el hombre de Petralona en Grecia y el cráneo de Steinheim (Alemania) de unos 300.000 años, los restos de Swanscombe de 280.000 años.

 

Recientemente, en la Sima de los Huesos, en Atapuerca, en los sedimentos datados en el Pleistoceno Medio (400.000 años), se han encontrado multitud de huesos pertenecientes a esta especie Homo heidelbergensis, junto con fósiles de muchos animales que vivían en la zona. Así tenemos un cráneo completo, que recibió el nombre de “Miguelón” en homenaje al ciclista Miguel Induráin, que entonces ganaba su segundo Tour y otros dos incompletos llamado uno de ellos “Agamenón”. El otro pertenece a un joven de 14 años de edad. Además una pelvis bastante completa, llamada “Elvis” en honor a Elvis Presley, falanges, tíbias, así hasta cerca de 5.000 fósiles humanos de esta especie. Los cráneos, como la pelvis son difíciles de encontrar enteros, nos proporcionan muchos datos de como podían vivir.

Por la riqueza de restos de este yacimiento, se le considera como el mejor yacimiento del mundo para estudiar esta fase homínida.

 

En los sedimentos más modernos de la Gran Dolina de Atapuerca, se encuentran nuevos útiles líticos, en esta ocasión más elaborados, los bifaces, hachas de piedra talladas por las dos caras y con todo su borde cortante, conocidos como industria Achelense. Datados en 300.000 años.

 

Todos estos Homo heidelbergensis, tienen una capacidad craneana media de 1.200 c.c., una frente huidiza y una cara proyectada hacia delante. La mandíbula es grande y pesada. Su estatura media es de 1,70 - 1,90m y un peso superior a los 90 kg. El estudio de los huesecillos del oído, y del aparato fonador, hacen pensar que se comunicarían con un lenguaje articulado bastante parecido al nuestro, incluso serían capaces de trasmitir conceptos, lo que les haría ser unos seres muy desarrollados frente a los animales que les rodeaban. Todos este grupo es considerado como el antecesor directo de los Neandertales (Homo neandertalensis).

 

 

La prueba de secuenciación genética del ADN mitocondrial realizada recientemente con el fémur fósil de la Sima de los Huesos, pone de manifiesto que dichas poblaciones están más emparentadas con poblaciones de los Denisovanos (de Denísova), pobladores exclusivos de Siberia que con los propios neandertales. ¿Cómo es esto posible?, ¿cómo pudo llegar el ADN mitocondrial de los denisovanos a un individuo mucho más parecido a los neandertales?.

 

Una de las posibles explicaciones dada por el equipo de Atapuerca es que los denisovanos son descendientes de la vieja Europa, y los fósiles hallados en la Sima también. Lo que pasa es que en Europa hace 400.000 años (la época de este yacimiento de Atapuerca) estaban evolucionando los neandertales. Es un momento en el que se mezclan las poblaciones viejas y las que están empezando a evolucionar. Unas poblaciones son neandertales y otras no y, como entre ellas intercambian genes, pueden encontrarse morfologías neandertales en la cara, por ejemplo, y en el ADN mitocondrial, que solo se transmite por línea materna, genética denisovana. Este dato significaría que hace 400.000 años «convivieron» más de un linaje evolutivo.

 

 

 

Los Neandertales

Con unas características más toscas, más robustas que sus antecesores, con un occipital prominente (moño), característico, que les distingue de todos los demás grupos, aparece el nuevo grupo de homínidos, los Homo neandertalensis. Su nombre deriva del valle de Neader, cerca de Düsseldorf (Alemania), donde se encontró el primer fósil.

 

En  Europa se encuentran restos en  Erhingsdorf en Alemania, Pontnewydd en Reino Unido, Lazaret, La Ferrassie, la Quina y la Chapelle-aux-Saints en Francia, Kaprina en Croacia, etc,...

En a Península Ibérica han aparecido restos en la cueva de el Sidrón en Asturias, en Pinilla del Valle (Madrid),  Bolomor (Valencia), Lezetxiki (Guipúzcoa), Tossal de la Font (Castellón), Valdeboga (Burgos), Cova Negra de Xàtiva (Valencia), la Cueva de Gorham (Gibraltar) y La Carihuela (Granada) entre otros.

 

Estos Neandertales poblaron Europa entre los 250.000 años Pleistoceno medio y los 30.000 años Pleistoceno superior, llegando a colonizar incluso Asia Central y Oriente Medio, desplazando a los “preneandertales” (Homo heidelbergensis). 

Tienen una cultura más sofisticada, una industria lítica más elaborada que sus antecesores, se conoce como Musteriense y la técnica de Levallois mejorando el aprovechamiento de la piedra y del esfuerzo. Ya no sólo fabrican hachas, sino tajadores, martillos, readeras, cuchillos, buriles y perforadores, etc..., utilizaban el fuego y enterraban a sus muertos, lo que ha permitido que se conserven mejor los restos de esta especie. Todos estos aspectos, hacen pensar que las relaciones entre los individuos, eran más complejas, existiendo una forma de comunicación más compleja.

 

 

Historialia.