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Monumentos históricos

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Real Monasterio Santa María de las Huelgas, Burgos

DATOS DE INTERÉS

-Cómo llegar

 

C/ de Compases de Huelgas, 8

tel.: +34 947 20 16 30

09001 Burgos (España)

 

 

 

TEMAS RELACIONADOS

-Rey Alfonso VIII de Castilla

-Doña Leonor de Aquitania

-Rey Enrique I

-Reina doña Berenguela

-Infante Fernando de la Cerda

-Burgos capital

PARA SABER MÁS

Un poco de historia

Este Monasterio, fue fundado por el rey Alfonso VIII de Castilla y como Panteón real en 1188 (siglos XII-XIII) ya que quería ser enterrado en él, aunque fue su mujer doña Leonor de Plantagenêt quien puso mayor empeño en su construcción. Es un monasterio femenino, con monjas cistercienses, que pronto se convirtió en el monasterio más importante de monjas del país.

La abadesa se hizo con el mando del monasterio, pretendiendo predicar y confesar a sus monjas, abuso que atajó el papa Inocencio III.

 

Los reyes usaron el lugar para llevar a cabo ceremonias tan importantes como las de coronar reyes y armar caballeros, como Fernando III el Santo (1219), Juan I (1379) y la proclamación de Enrique III (1393). Eduardo I de Inglaterra, Alfonso XI de Castilla y de León, Pedro primero el Cruel, etc...

 

Como Panteón familiar, que es para lo que se hizo construir, yacen los reyes Alfonso VIII y su esposa doña Leonor de Aquitania, el rey Enrique I y Berenguela, hijos de los fundadores, el infante don Fernando de la Cerda hijo de Alfonso X el sabio y numerosos infantes más y personajes de sangre real vinculados a la Corona de Castilla en magníficos sepulcros góticos muy bellos todos ellos. 

 

En el exterior lo primero que llama la atención es la torre defensiva y los restos del recinto amurallado, con dos puertas de entrada. 

La parte más antigua del monasterio, ubicado en el extremo suroriental del conjunto y que se conoce como Las Claustrillas, es el más pequeño de los dos claustro con que cuenta el monasterio. Es de estilo tardorománico, edificado en la década de 1180.

Hacia 1190 se comienza la construcción del claustro mayor, conocido como Claustro de San Fernando, de yeserías moriscas y las dependencias donde las monjas llevan a cabo sus actividades cotidianas. En ellas se encuentran las vidrieras más antiguas de los reinos ibéricos, alzadas con las técnicas más novedosas de la época.

 

La iglesia, de estilo gótico primitivo, es de tres naves y crucero, con cinco capillas en el ábside, resaltando las Capillas de Santiago y de la Asunción, con influencia almohade. En el interior conserva un notable conjunto de imaginería y mobiliario litúrgico. Se pueden ver muchos retablos renacentistas y barrocos y una sillería espléndida. El púlpito es de forma octogonal, montado sobre un soporte que le permitía girar, para ser escuchado mejor el predicador.

La Sala Capitular, que algunos consideran el logro más bello y elegante de la arquitectura cisterciense en España, guarda el pendón tomado a los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa y una colección de tapices del siglo XVI, que en galana el coro de las monjas. En el Monasterio se encierra el Museo de Telas Medievales, posiblemente el único en el mundo, algunas de ellas muy valiosas. Además un Descendimiento del siglo XIII, un buen conjunto de crucificados y vírgenes góticas y la valiosa colección de libros, destacando el célebre Códice Musical de la Huelgas.

Recientemente se ha abierto al público la Sala de Labor. Fue el antiguo Locutorio situado a lado de la Sala Capitular. Es un espacio rectangular cubierto por una bóveda de cañón decorada en su franja central con extraordinarias yeserías, y constituye uno de los ejemplos más representativos del arte almohade de Las Huelgas. La decoración está realizada a base de elaborados motivos geométricos, heráldicos y epigráficos, ejemplo excepcional de la asimilación de las artes andalusíes en Castilla. Las inscripciones que recorren el perímetro a nivel de cornisa datan este espacio en 1275.

 

A partir de ahora se podrá contemplar en la Sala de Labor un número reducido de obras de arte, entre las que destaca el Díptico relicario de Santa Úrsula, que nunca se había expuesto antes, y que formó parte de lo que en la Edad Media se denominaba el “tesoro sagrado”H