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Batallas históricas

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Batalla de Alarcos. Ciudad Real

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Un poco de historia

En 1190 el Califa Abū Yūsuf Al-Mansūr pactó un período de paz para frenar el avance castellano sobre Al-Ándalus. En el momento de la expiración del pacto, Alfonso VIII había comenzado a levantar la ciudad de Alarcos (en la actual provincia de Ciudad Real), que no constaba todavía de muralla ni tenía asentados a sus nuevos pobladores cuando el arzobispo de Toledo, Martín López de Pisuerga, dirigió una expedición de saqueo contra la Taifa de Jaén y la Taifa de Córdoba. Además saqueó las inmediaciones de la capital del Imperio Almohade, Sevilla.

Estas campañas de saqueos representaron una gran afrenta para Al-Mansūr, que empezó los trámites para desembarcar un ejército desde del norte de África con el contener a Alfonso VIII. El 1 de junio de 1195 se produjo el desembarco en la costa de Tarifa que inició después viaje hacia Sevilla. Allí consiguió reunir un ejército de unos 300.000 hombres, entre caballería e infantería. Aparte de las tropas regulares almohades, el ejército estaba formado por mercenarios de diferentes lugares.

Hacia el 30 de junio las tropas llegaron a Córdoba, donde se unieron a las tropas de Pedro Fernández de Castro “El Castellano”, señor de la casa de Castro y del infantado de León, que se había desligado de su primo Alfonso VIII. Al igual que él, su padre, Fernando Rodríguez de Castro “El Castellano” y señor de Trujillo, había luchado al lado de los almohades.

El 4 de julio Al-Mansūr salió de Córdoba y se dirigió a cruzar el puerto de Despeñaperros con sus tropas. Tras el puerto una avanzadilla formada por caballeros de la Orden de Calatrava y por caballeros de fortalezas cercanas tenía la orden de encontrar el ejército almohade, suponemos  que para estimar su número y comprobar los diferentes cuerpos que lo componían. Esta avanzadilla se encontró de bruces con las tropas almohades y sin tiempo de reacción fueron arrollados por ellos.
Cuando Alfonso VIII se enteró de lo ocurrido se dio prisa por armar un ejército en Toledo y dirigirse a la localidad de Alarcos. El rey se había asegurado los apoyos de los reyes de León y de Navarra y Aragón.

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