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El Baúl de la Historia

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Abastecimiento de agua en Madrid. Los aguadores

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Un poco de historia

Las fuentes de Madrid recibían su agua desde la sierra de Guadarrama por una serie de canalizaciones desde los diferentes manantiales y por las conducciones subterráneas (qanats) que alcanzaban los 124 km, construidas seguramente por los árabes durante los siglos VIII y XI.

 

Además estaba el oficio de aguador, existiendo varios tipos de aguadores, el de anís, azahar, canela, guindas, limón, nieve, cebada y la de cuba, la más popular, conocido así por el recipiente que utilizaban para transportarla. Además existían tres tipos de cuba según su capacidad. Así las había de 29, 33 y 48 litros.

 

El número de aguadores que existían en la ciudad de Madrid iba creciendo a medida que lo hacía la ciudad. Así, hacia 1840 había unos 2.000 aguadores en Madrid y varias fuentes, como Cibeles, Escalinata, Cruz Verde,  Puerta Cerrada, Relatores, Lavapiés,  Mostense, Cabranes, Pontejos, etc. Éstas eran punto de encuentro de aguadores.

Suministraban a los hogares unas dos cubas diarias, recibiendo 15 reales al mes. Si dejaban una sola cuba, el coste era de 9 reales. Al igual que los serenos, que existieron hasta bien entrado el siglo XX., los aguadores también guardaban las llaves de buena parte de las casas que visitaban.

 

Con la inauguración del Canal de Isabel II en 1858, se fue perdiendo la actividad de aguador, pues poco apoco cada hogar iba recibiendo agua directamente desde la Sierra madrileña, a través de la distribución de tuberías, eso sí, no sin antes resolver el problema de presión para que el agua subiera a los pisos elevados, hcho que ocurre a partir del año 1912.

 

Desde el siglo XVIII existía un proyecto de abastecimiento de agua a Madrid, desde las aguas de los ríos serranos más cercanos. Fue D. Juan Bravo Murillo, ministro de Obras Públicas en el siglo XIX, cuando se puso en marcha el ambicioso proyecto. Se comenzó en 1851 con una primera presa del Portón de la Oliva, utilizando entre otros a un contingente de 1500 presos de las guerras carlistas. Las condiciones muy duras de trabajo se sumaron a la epidemia de cólera, que apareció en el campamento a pié de obra. Después de tantos contratiempos, en 1858, Isabel II de España inauguraba esta presa. Pocos años después y por problemas de infiltraciones se quedó en desuso y tuvo que sustituirse por el embalse de El Villar, en el Municipio de Berzosa.

 

Al igual que el Portón de la Oliva, la presa más antigua de las seis que están enclavadas en el río de Lozoya, en la del Villar se escogió una garganta cerrada para ubicar la presa. Su tamaño es menor que el embalse de El Atazar, 107 m. de longitud y una altura de 50 m. Su presa, obra de Morer y Boix en 1879, es una de las más antiguas de la provincia y la primera del Canal de Isabel II.H

 

Historialia.