Kárakatúa

Síguenos en

Siguenos en Facebook Siguenos en Twitter

El Baúl de la Historia

Volver al listado

Semana Santa: Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret.

DATOS DE INTERÉS

TEMAS RELACIONADOS

PARA SABER MÁS

Un poco de historia

Año tras año se celebra la Semana Santa toda España. Hasta los lugares más recónditos, se revolucionan y se preparan para la celebración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Unos, los menos, para participar directamente en los pasos religiosos y  los demás para disfrutar de una semana de ocio y descanso, que aprovechando el buen tiempo que disfruta la Península, se animarán a viajar a las playas que la rodean, aunque la crisis obligará a más de uno a ir a su pueblo de origen a visitar a la familia.

Da comienzo el Domingo de Ramos y termina en el Domingo de Resurrección. 
Viene precedida de la Cuaresma, cuarenta días desde el Miércoles de Ceniza de carnaval, hasta el Jueves Santo de la “Semana de Pasión”. En esta semana de pasión los días principales son los formados por el “Triduo Pascual”, donde  recordamos la Crucifixión de Jesús en el Viernes Santo y su Resurrección en la Vigilia Pascual, en la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

La Historia establece que es en el Primer Concilio de Nicea en el año 325 cuando se llega a la solución definitiva sobre cuando había de celebrarse la “Semana Santa”, anteriormente habían tenido enfrentamientos entre las iglesias de Roma y de Alejandría. El día de la Resurrección debía celebrarse cumpliendo unas determinadas normas: Debía celebrarse en domingo; No podía coincidir con la Pascua Judía (para evitar paralelismos entre las dos religiones); Y sólo se podía celebrar una vez al año. 
El Concilio de Nicea estableció que la iglesia de Alejandría, y por tanto, mediante su calendario, debía de establecer la fecha cada año, y comunicársela a la iglesia de Roma. Roma se encargaba de difundirla a toda la Comunidad Cristiana. Finalmente en el año 525, Dionisio el Exiguo convenció a Roma de la utilidad del cálculo Alejandrino y terminó unificándose el cálculo para la Pascua Cristiana.

El comienzo de las procesiones en las calles datan del siglo XIII. Al principio los creyentes se flagelaban literalmente a lo largo de los pasos procesionales, y sería Santa Teresa de Jesús quien manifestaría que para estar cerca de Dios no hace falta llegar a flagelarse, pues se puede estar cerca de Dios de muchas otras formas.

En España los pasos que salen a las calles en la Semana Santa son auténticas joyas, de ahí que sean Patrimonio de la Humanidad.

Los días de la Semana Santa los forman:

Domingo de Ramos: Entrada Triunfal de Jesucristo en Jerusalén.

Lunes Santo: Unción de Jesús en la Casa de Lázaro. Jesús expulsa a latigazos a los mercaderes del templo de Jerusalén.

Martes Santo: Jesús anticipa a sus discípulos la Traición de Judas y las Negaciones de San Pedro.

Miércoles Santo: Judas Iscariote conspira con el Sanedrín para traicionar a Jesús por 30 monedas de Plata.

Jueves Santo: Lavatorio de los pies. La última Cena y Eucaristía. Oración de Jesús en el huerto de Getsemaní y arresto de Jesús.  Aparte de las celebraciones litúrgicas y misas, la comunidad cristiana lleva a cabo Procesiones por las calles de nuestras ciudades. Las más destacadas en este día son los pasos que representan a Jesús orando en el huerto; Jesús amarrado a la columna; Jesús con la caña, Ecce Homo; Jesús Nazareno; Nuestra Señora de la Soledad; La Santa Cena y por último la Oración en el huerto.

Viernes Santo: Prisión de Jesús. Los interrogatorios de Herodes y Pilato. La flagelación. La coronación de espinas. Vía Crucis. Crucifixión de Jesús. Sepultura de Jesús.  En este día los pasos más destacados que salen a nuestras calles son: Las procesiones de El Encuentro, que portan a Jesús Nazareno y La Virgen Dolorosa; En las procesiones que conmemoran El Santo Entierro destacan los pasos: El Descendimiento; La Virgen de la Piedad o El Santo Entierro.

Sábado Santo: Vigilia Pascual.

Domingo de Resurrección: Pascua. Resurrección de Jesús.

Si bien es muy cierto que no todo el mundo que acude a las procesiones lo vive con el mismo fervor, no es menos cierto que la pasión que transmiten, bien por el silencio, la rotundidad de los tambores que les acompaña o por lo que imponen los capuchinos portando sus cirios encendidos, o quizá por todo ello unido, puede hacer que cualquier persona quede sobrecogida y se le haga un nudo en la garganta al verlas pasar por delante.H

Historialia.