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El Baúl de la Historia

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La catedrales. Algo más que un edificio religioso

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Un poco de historia

Las catedrales son edificios que los solemos reconocer por su tamaño, notoriedad en la escena urbana de las ciudades históricas y por lo que atesoran en su interior: pinturas, esculturas, muebles, tejidos, libros, etc...

A la hora de definir que es una catedral, nos podemos referir a los servicios que desempeña, por ello una catedral es algo más que un edificio religioso, pues están destinadas además a necesidades civiles, comerciales, festivas, administrativas, etc... En sus naves cerraban tratos los hombres de negocios, se llevaban a cabo procesiones, en los claustros se celebraban ferias de alimentación. A parte de ir a rezar, se iba a pasear, escuchar música o a descansar, sobretodo los caminantes que iban de un lugar a otro.

Las catedrales surgen en el siglo XI como templo de culto y de culto ordinario dirigido a los fieles. La catedral es la casa del obispo y surge de la aglutinación del conjunto de iglesias que servían de sedes episcopales.

En España las catedrales no han sufrido muchos saqueos ni muchos desperfectos por guerras o malas decisiones de su gestión. Siguen ofreciendo uno de los conjuntos más ricos y variados de cuantos existen en el mundo de tradición cristiana.

Con la llegada del estilo Gótico la clientela para llevar a cabo la construcción de las grandes catedrales se amplía. A la iglesia y a la monarquía se suman la nobleza y la burguesía, e incluso pequeñas cofradías, por lo que la financiación era mayor y los proyectos son más ambiciosos. La figura del artista comienza a tomar cuerpo y su papel es más notorio en la Sociedad.

En España el estilo Gótico depende de las corrientes venidas de fuera a través de familias y cuadrillas que vienen a nuestro país a llevar a cabo un proyecto. Durante la construcción de las catedrales, los operarios transmitían su sabiduría, en la mayoría de los casos aprendidas in situ. El saber de la construcción de estos edificios se iba transmitiendo de lugar en lugar. Por no existir el cálculo de estructuras, en muchos casos tenían que comprobar la resistencia del edificio cuando retiraban las cimbras y andamios que los sostenían.

En el Gótico la luz y la magestuoso del edificio son fundamentales. Con los nuevos elementos arquitectónicos que se modifican del estilo Románico se consigue una gran verticalidad haciendo que el edificio parezca que “flote”. Se pretende mostrar “el Cielo en la Tierra”.
Las paredes horadadas por el espacio o traslúcidas sustituyen a los gruesos muros con los huecos de las ventanas, los enrejados de tracería sustituyen a las paredes articuladas con nichos escalonados, los arcos ojivales apuntados por los redondos y sobretodo las bóvedas de crucería con nervios que descargan en soportes múltiples y cuyos empujes son contenidos por contrafuertes alejados de las arquerías y unidos por arcos de desagüe externos, los llamados arbotantes, fijados a plomo por el peso de recios pináculos. Este elemento nuevo es fundamental para conseguir esa verticalidad en vez de la masa mural que se utilizaba hasta el momento.

En el Gótico la fachada es monumental, con la forma de “H” característica, con sus dos grandes torres a los lados y la entrada en el centro, que corresponden con las tres naves de la iglesia. La nave central termina en la cabecera, donde está el altar mayor y por detrás se habilita un espacio, la girola, que permite a los fieles recorrer el interior por las naves laterales y dar la vuelta en la girola sin obstruir la nave central, donde se llevaba a cabo la celebración. En las catedrales de España este espacio se hace más pequeño, menos profundo, es el “modo hispano”. Las primeras catedrales con este modelo las encontramos en la catedral de Cuenca, hacia 1205,

La plenitud del Gótico español se alcanza en las tres grandes catedrales castellanas: las de Burgos, Toledo y León.

La catedral de Burgos que se inicia hacia 1220, tiene carácter vertical, de tres naves y con crucero marcado que desemboca en dos portadas laterales, la de Coronería y la del Sarmental. En el siglo XV una nueva oleada de maestros arquitectos extranjeros actúan sobre la catedral añadiendo las agujas.

La de Toledo, también de 1220, de tendencia más horizontal, con cinco naves en planta basilical y doble girola monumental en la cabecera, que alterna bóvedas rectangulares y triangulares.

En la catedral de León iniciado treinta años después, el estilo es más depurado, con una tipología de catedral francesa del Gótico radiante.

En el siglo XIV las luchas por el poder en Castilla hacen que los nuevos proyectos de construcciones de catedrales se trasladen hacia Levante, siendo ésta la edad dorada del Gótico catalán.
La catedral de Sevilla es el proyecto del Gótico final. Ocupa casi todo el siglo XV. La catedral se asienta sobre una mezquita almohade con una gigantesca planta, la mayor del Gótico europeo, con cinco naves con forma casi rectangular. Reaprovecha el patio de los Naranjos y el alminar, la Giralda.



La construcción de una catedral:

El emplazamiento

El emplazamiento es punto importante para el inicio de la construcción de una catedral. En España se han utilizado los emplazamientos de templos musulmanes, como las mezquitas, sobretodo durante La Reconquista para la construcción de catedrales. Tenemos ejemplos en Lérida, Zaragoza, Córdoba, Valencia, Murcia, etc...En muchos casos los vestigios musulmanes han desaparecido por completo. En otras ocasiones se expropiaban casas y se derribaban para conseguir un emplazamiento mayor.

Por otra parte las catedrales suelen estar asociadas a la muralla defensiva de la ciudad, como ocurre en Ávila, Sigüenza, Cádiz o León. Se llega a construir, con frecuencia, una puerta en la muralla, llamada “del obispo”, siendo responsabilidad del obispado el mantenimiento de esa parte de la muralla.

Los arquitectos

No aparecen como tales hasta el siglo XIII. En España el constructor del edificio es un maestro de obra, formado en las bases de oficio que por su capacidad llega a su mayor rango, sin dejar de participar en ningún momento en la obra.
Junto a éste participaban en la construcción varios oficios: Canteros, plomeros, vidrieros, albañiles, herreros, carpinteros, pintores, etc... Cabe pensar que por la magnitud de la construcción de una catedral, fueran muchos los operarios que participaban, sin embargo no es del todo cierto. Así en la construcción de la catedral de Santiago serían del orden de cincuenta operarios o en la catedral vieja de Salamanca unos veinticinco o treinta.
La construcción de la catedral estaba supervisada por un canónigo, el fabriquero. Vigilaba los materiales, los plazos de ejecución, etc. A veces participaba en decisiones de la propia construcción, como ocurrió con Juan Rodríguez y la catedral de Segovia.

Murales y colores

Aunque no se conservan en casi ninguna catedral, lo cierto es que estos edificios estaban pintados por dentro y por fuera. Los colores blancos, ocres y rojos reforzaban algunas partes de la arquitectura, que se completaban con murales con escenas concretas y las coloridas vidrieras.
Dichas decoraciones se están descubriendo aún hoy en día, como ocurre con la catedral vieja de Salamanca, que bajo las capas de cales y enlucidos, están apareciendo antiguas policromías de los siglos XIII y XV o la catedral de Tarazona, mejor ejemplo de catedral pintada del país.

Las vidrieras

Las vidrieras se ponen de manifiesto durante el Románico, aunque su máximo esplendor es durante el Gótico. Las vidrieras son un elemento decorativo muy costoso y de fabricación muy laboriosa, por lo que muchos de los ventanales de estos edificios se cubrían mediante pergaminos aceitados o vitelas de forma provisional o se cerraban con celosías de yeso o excepcionalmente con láminas de mica hasta que se recibían las vidrieras multicolores y se hacía el cerramiento definitivo. Estos elementos provisionales podían durar siglos. Un ejemplo de catedral con ventanas provisionales es la de Santo Domingo de la Calzada.
Las vidrieras surgen por la imposibilidad de producir vidrios de gran tamaño. El ingenio hace que esta dificultad provoque todo un arte nuevo y llamativo. Los distintos fragmentos de vidrio van unidos por plomo, que van contorneando el dibujo.

Tenebrarios

En el interior de las catedrales, así como en iglesias medievales y renacentistas, se llevaban a cabo obras de teatro sacro. En los momentos de la muerte y resurrección de Cristo, que se celebraban en la Semana Santa, las iglesias se quedaban en penumbra al cubrir los ventanales y vidrieras con cortinajes, en ese momento los grandes candelabros o tenebrarios cumplían su función. Al llegar la resurrección los ventanales se volvían a descubrir dejando entrar la luz tamizada por las vidrieras.

El coro

El núcleo religioso de una catedral, se encuentra en el presbiterio (donde se sitúa el altar mayor) y el coro. El coro es donde se sentaban por orden riguroso los canónigos y desde donde cantaban. Con la llegada del estilo Gótico el coro y el presbiterio se separan, habilitados por un gran espacio en la cabecera de la catedral, la llamada girola.

Órganos musicales

No  podía haber celebración de ningún tipo sin la presencia de la música. El canto del coro iba acompañado de un gran órgano, a veces duplicado, como en la catedral de Toledo. Dichos órganos son monumentales y están bellamente ornamentados. Además de este gran instrumento, la música la podían acompañar los ministriles, músicos de viento o cuerda de acompañamiento. La música que salía de los instrumentos y las voces del coro, resonaban de forma espectacular en esos espacios diáfanos que son las catedrales. Verdaderas “cajas de música”.

Las naves

La catedrales góticas tienen una planta de cruz latina, con una nave central más estática dedicada a la celebración y dos naves laterales, dinámicas, por donde circulan los fieles rodeando el altar por la girola y donde se encuentran altares alojados en capillas. Estas naves laterales o procesionales fueron concebidas entre otras cosas para celebrar procesiones catedralicias, deteniéndose en las capillas, estaciones. En la actualidad esta fiesta se sigue celebrando en pocas catedrales entre ellas la de Segovia, el día de San Frutos.
Hay catedrales de nave única donde el coro se aloja igualmente en el centro, dejando espacio libre a los lados, como la catedral de la Asunción de Coria en Cáceres.


Claustros

Los claustros son piezas de las catedrales tomadas de los monasterios. Los claustros de las catedrales servían para ampliar la superficie de enterramientos, celebrarse procesiones, organizar mercados o servir de recreo para los fieles. Son pocas las catedrales en España que no cuentan con un claustro en su interior. Como ejemplo especial tenemos el patio de los Naranjos de la catedral de Sevilla, que había pertenecido a la mezquita mayor.

Altares

En las catedrales el más importante es el altar mayor, ya mencionado, situado en el presbiterio y alrededor de la catedral, en las naves laterales, los altares de las distintas capillas.
El altar mayor, también llamado retrotabulum (de ahí su nombre), pues estaba situado detrás de la mesa de altar, tabulum, eran de pequeño tamaño, pero desde el siglo XV fue tomando mayor relevancia el retablo y a parte de del tamaño, crecía en riqueza y brillo, convirtiendos e en el centro de atención del templo.
En España los retablos suelen ser de madera tallada y policromada con abundancia de oro. En su ejecución se contaba con verdaderos artesanos especializados: estaban los tracistas, o diseñadores del retablo; los mazoreros o creadores de la estructura; los imagineros que realizaban las figuras; los pintores y doradores; etc...

Capillas

Debido a la aportación económica de reyes y nobles para la construcción de las catedrales, es por lo que ven un lugar idóneo para su propio enterramiento y el de sus familiares. Al mismo tiempo la catedral adquiría más prestigio por tener en su interior los restos de reyes y reinas. De esta forma aparecen los panteones regios o capillas reales. Así están los reyes Católicos enterrados junto a la catedral de Granada.

Pinturas y tapices

Desde la Edad Moderna, la pintura de caballete se realizaba para cubrir muros y altares de capillas. Estas pinturas se encargaban a los distintos talleres de pintores y se exponían en las catedrales. Lo mismo pasaba con los tapices, tenían la misma función, la de decorar e ilustrar algún pasaje que se quisiera difundir.
El tapiz catedralicio más antiguo que se conserva es el de la catedral de Gerona, de época Románica. Una colección de tapices del período Gótico se conservan en la Seo de Zaragoza.

Esculturas

Las esculturas tienen su apogeo al mismo tiempo que eclosionaban las catedrales. En un principio las esculturas se realizaban para decorar los monasterios, sobretodo los cluniacenses, que les gustaba el ornamento, pero poco a poco los monasterios iban perdiendo ese gusto, optando por la ascética desnudez, por ello dejaban de usarse. Sin embargo en las catedrales se utilizaban para atraer e instruir a los fieles.
Los espacios donde cabía una escultura eran varios: Desde la plana semicircunferencia de los tímpanos, la curvatura de las arquivoltas, los capiteles hasta las gárgolas, introducidas con el estilo Gótico. Sin olvidar los altares, retablos y las tumbas, que reproducían la efigie del yacente.

Libros

En cualquier catedral la colección de libros de sus librerías es importante. En un principio los cantores cantaban lo que les parecía, pero poco a poco y con la edición de libros de canto y los misales, imprescindibles para el culto, se ponía letra y música a los oficios divinos.
Vemos misales gigantescos sobre atriles grandes, obligados, para que los cantores pudieran ver desde lejos las partituras. Desde el siglo XIV la custodia de los libros era cada vez más importante, por lo que las librerías y bibliotecas adquirían más relevancia. Bibliotecas catedralicias importantes en España son las de Ávila o Salamanca.H

Historialia.