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El Baúl de la Historia

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La peste negra en la Historia de Europa

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Un poco de historia

La peste negra o bubónica ha sido una epidemia que ha acompañado a la población europea a lo largo de los siglos. La sufrió por primera vez en la época del emperador Justiniano (siglos VI-VII) motivo por el cual provocó un colapso del Imperio romano de Occidente, según se desprende de las últimas investigaciones. Posteriormente, a mediados del siglo XIV, entre 1346 y 1353 y su último brote a principios del siglo XVIII.

La más virulenta fue la del siglo XIV. Fue una enfermedad desconocida y que se propagó por toda Europa causando multitud de muertes. Antes de ésta enfermedad, ya sufrían la disentería, la gripe, el sarampión, y la lepra, pero como la peste ninguna. Por un lado porque no se conocía su origen y por otro porque afectaba a ricos y mendigos por igual. No se sabía como tratarla.

Para algunos eran producidos por cuestiones astrológicas, para otros como productos de erupciones volcánicas, todos eran fenómenos sobrenaturales achacables de forma divina por los pecados de la humanidad.

 

Sería en el siglo XIX cuando por fin se determinó el origen de la peste negra. El interés mundial por conocer el origen de esta enfermedad para que no se propagara por todo el  planeta, fue lo que impulsó la investigación científica y precipitó su estudio. Así y de forma indistinta la descubrieron dos bacteriólogos KItasato y Yersin. Determinaron que la peste la producía la bacteria Yersinia pestis y que afectaba alas ratas negras y a otros roedores. Se trasmitía a través de los parásitos que vivían en estos animales, en especial las pulgas (Chenopsylla cheopis) los cuales inoculaban la bacteria a los humanos con su picadura.

 

El contagio era fácil, pues humanos y ratas vivían estrechamente en sitios como graneros, molinos y casas. Circulaban por los mismos caminos y se trasladaban con los mismos medios, como los barcos.. La elevada mortalidad puede explicarse por su novedad, ya que atacaba a una población que no presentaba ni inmunidad clínica, adquirida a través de la exposición de los individuos a la enfermedad y el desarrollo de defensas naturales, ni inmunidad genética, adquirida por la descendencia de quienes habían sobrevivido a ella y, por tanto, tal vez tuvieran mayor resistencia.

 

La peste provocaba grandes hinchazones (bubones) en las axilas e ingles y, aunque no necesariamente mortal, en los casos graves la muerte se producía con rapidez, en ocasiones, pocas horas después de sus primeras manifestaciones. Se propagaba sobre todo en verano. En el brote inicial de la década de 1340-50, la peste fue de tipo pulmonar, más virulenta en los meses del frío invierno, en la que el bacilo se alojaba en los pulmones y causaba neumonía.

 

En la documentación escrita se habla de miles de muertes que causa la enfermedad, pero no se sabe a ciencia cierta el número aproximado. A través de algunas referencias escritas se puede seguir el itinerario de su propagación. Parece ser que proviene del continente asiático, concretamente de los pueblos mongoles, que contagian a las colonias europeas genovesas que estaban establecidas allí. Ésta población, navegante, difunde la enfermedad por el Mediterráneo, llegando a Sicilia, Córcega, Cerdeña y de ahí a Italia, Francia, Inglaterra, etc... En la península Ibérica parece que se inicia la propagación en las islas Baleares. Posteriormente pasaría a Cataluña, Valencia y en 1348 ya se habría instalado en el sur. A través de Lérida y luego el reino de Aragón fue como se propagó por el interior, llegando a Navarra por el norte y a los reinos castellano-leonés, el reino de Portugal o la Granada nazarita.H

 

Historialia.